La elección de un revestimiento puede transformar un interior. Incorporar la protección contra incendios desde esa primera decisión ayuda a relacionar el diseño con el material que finalmente se instalará.
En Ignitor trabajamos con equipos de interiorismo que buscan conservar texturas, colores y acabados singulares. Estas son cuatro cuestiones que conviene abordar durante la selección.
¿Qué aspecto debe conservarse?
La veta, el relieve, la textura o la caída de un tejido forman parte de su atractivo. Identificar qué se quiere mantener permite estudiar el tratamiento junto con el resultado visual buscado.
¿Cómo se incorporará al espacio?
El soporte, los adhesivos y las capas que acompañan al revestimiento forman parte del conjunto instalado. Resolver el montaje junto con el acabado evita trabajar sobre propuestas distintas de una misma pieza.
¿Qué uso tendrá el interior?
El destino del espacio ayuda al equipo del proyecto a definir los requisitos que debe atender el revestimiento. La protección pasiva entra en esa conversación al seleccionar los materiales.
¿Qué puede aportar una muestra?
Una muestra representativa permite reconocer el material y observar la propuesta de tratamiento antes de llevarla a una superficie mayor. Conviene que incluya los soportes, adhesivos y acabados previstos, para trabajar sobre el conjunto que se instalará. Cuando el desarrollo lo requiere, ese trabajo se completa con ensayos sobre la configuración preparada.
En Ignitor conectamos diseño, producto y aplicación para acompañar estas decisiones desde el inicio del proyecto.



