Una fachada de madera cambia con el paso del tiempo y con su exposición al entorno. El agua, el sol y las condiciones de cada zona del edificio también cuentan al elegir su tratamiento y su acabado.
En Ignitor abordamos la protección ignífuga de la madera exterior teniendo presente esa vida posterior de la obra. La aplicación inicial y su conservación forman parte de la misma conversación.
Elegir un sistema para uso exterior
Una madera bajo un alero y otra expuesta directamente a la lluvia no trabajan en las mismas condiciones. La ubicación, la orientación y el detalle constructivo ayudan a definir la exposición.
La elección del tratamiento debe relacionarse con ese uso. El acabado y los productos compatibles se estudian como parte del sistema, siguiendo las indicaciones correspondientes a cada solución.
Exposición, sistema y acabado
Cuidar también el aspecto de la fachada
El color y la presencia de la veta forman parte del diseño. Cuando se plantea una renovación estética, conviene revisar su relación con el tratamiento existente antes de añadir nuevas capas.
Una pintura o un barniz de acabado pueden modificar el conjunto aplicado. Consultar su compatibilidad permite preparar la intervención sin perder de vista la protección frente al fuego.
Conservar las referencias de los productos aplicados y las pautas de mantenimiento facilita las revisiones posteriores. Esa información permite preparar una renovación del acabado conociendo el tratamiento que ya tiene la madera. Los plazos y las operaciones se obtienen de las instrucciones de la solución elegida y de su exposición.
En Ignitor acompañamos a los profesionales que proyectan, aplican o mantienen madera en exterior, relacionando la protección ignífuga con el acabado y con las condiciones reales del edificio.



