En una aplicación de mortero ignífugo, el trabajo empieza antes de poner en marcha la máquina de proyectar. Preparar el soporte es una parte esencial de la intervención y condiciona cómo se ejecutará el revestimiento.

En Ignitor trabajamos con morteros de protección contra incendios y, cuando el sistema lo requiere, con malla de nervometal. Las fotografías de nuestro trabajo en un local de Barcelona muestran la secuencia de aplicación: colocación de la malla, preparación del soporte y proyectado del techo.

Qué aporta el mortero ignífugo

El mortero forma un revestimiento protector sobre los elementos de la construcción. En las aplicaciones con perlita y vermiculita, el sistema se plantea para limitar la transmisión de calor hacia el elemento protegido.

La elección del producto y del espesor responde a la estructura y a la resistencia al fuego prevista. Por eso, la aplicación debe seguir el sistema definido para la obra.

Malla de nervometal instalada antes de proyectar el mortero
1

Preparar el soporte

Revisar las superficies y las zonas de intervención.
2

Resolver la malla

Colocarla antes del proyectado cuando el sistema la prevé.
3

Aplicar el mortero

Distribuir el material de forma homogénea.

La preparación también cuenta

La malla de nervometal puede formar parte de esa preparación, creando una base sobre la que ejecutar el proyectado. Su colocación y fijación se resuelven antes de aplicar el mortero.

Después llega el proyectado: repartir el material de forma homogénea, atender a los encuentros y trabajar sobre las zonas previstas. La protección de los espacios próximos y el orden en obra acompañan a la aplicación.

Un techo, una viga o un encuentro entre materiales no presentan siempre las mismas condiciones. En Ignitor estudiamos el soporte y organizamos la intervención para que la preparación y el revestimiento formen parte de una misma solución de protección pasiva.

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